A/HRC/30/29 personas que se entrevistaron con el Relator Especial como este acaba de mencionar. Lamentamos profundamente esta información engañosa e inexacta y los probables malentendidos”. IV. Conclusiones y recomendaciones 44. El presente informe muestra que los actos de intimidación y represalia contra personas y grupos que tratan de cooperar, cooperan o han cooperado con las Naciones Unidas en la esfera de los derechos humanos continúan. Los tipos de actos señalados parecen haber aumentado en variedad y gravedad con el tiempo y las víctimas no son solo las personas o los grupos afectados sino también sus familias, sus representantes jurídicos, las ONG y cualquiera que esté relacionado con ellos. Esto es motivo de grave preocupación para mí y para todo el sistema de las Naciones Unidas. 45. Examinando los casos incluidos en el presente informe y en informes anteriores, y a pesar de que la lista no sea exhaustiva, es posible identificar varios tipos de actos recurrentes. Revisten formas como amenazas y hostigamiento por parte de funcionarios del gobierno, en particular mediante declaraciones públicas, campañas de desprestigio en los medios de comunicación y vigilancia policial, además del cierre forzado de organizaciones, incluso mediante nuevas leyes, agresiones físicas, prohibiciones de viajar, detención y privación de libertad arbitrarias, incluso en régimen de aislamiento e incomunicación, acusaciones y condenas, a veces a largas penas de prisión, tortura y otros tratos o penas cru eles, inhumanos y degradantes, incluida la violencia sexual, la denegación de acceso a la atención médica y, lamentablemente, incluso la muerte. Estos actos no solo demuestran un desprecio total por el funcionamiento del conjunto de las Naciones Unidas sino que también ponen de relieve que, a pesar de los repetidos llamamientos para que los Estados adopten medidas para poner fin a todas esas violaciones, estas se siguen cometiendo en un clima de impunidad. 46. Mientras que incumbe en primer lugar a los Estados proteger a quienes cooperan con las Naciones Unidas en la esfera de los derechos humanos y velar por que puedan hacerlo con seguridad y sin impedimentos, los casos descritos en el presente informe sugieren que a menudo los actos de intimidación y represali a son cometidos por funcionarios gubernamentales o representantes del Estado, y este es un hecho preocupante. 47. Reitero que cualquier acto de intimidación o represalia contra personas o grupos por su colaboración con las Naciones Unidas, sus mecanismos y sus representantes en la esfera de los hechos humanos es completamente inaceptable y hay que ponerle fin de manera inmediata y sin condiciones. Los representantes de la sociedad civil son socios indispensables para las Naciones Unidas. Cualquier acto de intimidación o represalia contra ellos menoscaba el funcionamiento eficaz del conjunto de las Naciones Unidas. Por consiguiente, debemos intensificar los esfuerzos y condenar colectivamente esos actos, y tomar las medidas necesarias para garantizar que todas las personas y grupos sin excepción puedan cooperar libremente y en condiciones de seguridad con las Naciones Unidas, sus mecanismos y sus representantes en la esfera de los derechos humanos. 48. Celebro las medidas tomadas por las diferentes partes de las Naciones Unidas, en particular el Presidente del Consejo de Derechos Humanos, los procedimientos especiales y los órganos creados en virtud de tratados de derechos humanos, para crear medios de hacer frente al problema de las represalias de una manera más coherente y sistemática, y los aliento a seguir coordinando sus GE.15-13885 17/21

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