A/HRC/42/30
tendencia preocupante que he abordado públicamente, incluso en mi informe
anterior, y que, lamentablemente, continúa.
91.
He señalado anteriormente que las mujeres y las personas lesbianas, gais,
bisexuales, transgénero e intersexuales están expuestas a barreras, amenazas y
violencia motivadas por el género o la orientación sexual en el marco de su
colaboración con las Naciones Unidas. Se han denunciado amenazas de violación,
campañas de difamación en línea, agresiones sexuales durante la detención y tratos
humillantes y degradantes. Es inaceptable que las personas que trabajan por los
derechos de las mujeres y de las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e
intersexuales, incluidos los derechos sexuales y reproductivos, parezcan ser
particularmente objeto de ataques. En el marco de nuestros esfuerzos para mejorar la
denuncia de estos hechos y prestar mayor atención a las acusaciones y las
consecuencias de las represalias, debemos examinar, investigar y documentar los actos
de intimidación y las represalias teniendo en cuenta las cuestiones de género.
92.
Los Estados Miembros han preguntado a las Naciones Unidas cómo pueden
hacer frente a este problema. La condición de miembro de las Naciones Unidas
entraña obligaciones y responsabilidades, y los Estados deben cumplir sus
compromisos. Acojo con satisfacción los compromisos contraídos explícitamente por
los Estados de rechazar la intimidación y las represalias. Los Estados pueden llevar
sus compromisos a la práctica mediante el mecanismo de examen periódico universal
del Consejo de Derechos Humanos, cuyo pleno potencial puede alcanzarse con una
mejor utilización. Quisiera alentar a los Estados a que sigan utilizando este
mecanismo para hacer frente a la intimidación y las represalias. Además del examen
periódico universal, apoyo la colaboración multilateral continua, así como el diálogo
bilateral y la asistencia a las víctimas. En el presente informe se destaca una serie de
buenas prácticas a nivel nacional e internacional.
93.
Las Naciones Unidas siguen fortaleciendo su respuesta a nivel de todo el
sistema, entre otras cosas mejorando la presentación de informes sobre las denuncias
y analizando más detenidamente las respuestas normativas existentes. Ahora más que
nunca, esta cuestión debe considerarse una prioridad y una responsabilidad
fundamental de la Organización. Reitero mi llamamiento a todas las entidades de las
Naciones Unidas a que se mantengan vigilantes y se ocupen de esta cuestión,
contribuyan al seguimiento del gran número de casos y a la búsqueda de soluciones, y
sigan colaborando con los Estados y los asociados para fomentar el examen y la
rendición de cuentas.
94.
Como señalé en mi informe anterior, estos incidentes son absolutamente
inaceptables. Nuestros asociados son indispensables, y todos debemos intensificar
nuestros esfuerzos para proteger y promover su derecho fundamental a colaborar con
las Naciones Unidas.
GE.19-15332
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