A/HRC/39/41
77.
El 19 de enero de 2018, el Subsecretario General se dirigió por escrito al Go b iern o
acerca de las alegaciones.
VI.
Conclusiones y recomendaciones
78.
Cuando tomé la palabra ante el Consejo de Derechos Humanos en febrero
de 2018, afirmé que todos deberíamos sentirnos profundamente conmocionados e
indignados por la medida en que los agentes de la sociedad civil sufren represalias,
intimidación y ataques a causa de su trabajo, incluso cuando colaboran con el sistema
de las Naciones Unidas (SG/SM/18912-HRC/26). Como lo demuestra el número de
denuncias que figura en el presente informe, los presuntos actos de intimidación y
represalia contra quienes tratan de cooperar o han cooperado con las Naciones Unidas
en la esfera de los derechos humanos continúan sucediendo y son motivo de grave
preocupación. Al mismo tiempo, la Organización es consciente de que los casos de
intimidación y represalias incluidos en el informe no son más que una mínima parte
de los que se producen habitualmente. Se han omitido varios casos por razones de
seguridad e interés por la persona u organización involucradas, y se cree que muchos
incidentes no se denuncian.
79.
La intimidación y las represalias no solo tienen efectos en las personas y los
grupos directamente afectados, sino que también son alarmantes por el mensaje que
envían a otros agentes y personas, ya sean del Gobierno o de la sociedad civil, que
desean colaborar con las Naciones Unidas y expresar s us opiniones libremente.
Lamentablemente, las Naciones Unidas están viendo pruebas de autocensura en todas
las regiones con respecto a la colaboración con sus instituciones en los planos local,
nacional, regional e internacional. Los efectos del temor a las represalias no s ol o s on
visibles sobre el terreno, donde el personal de las Naciones Unidas a menudo se
encuentra con personas a las que el miedo impide hablar, sino también en las sedes de
Nueva York y Ginebra.
80.
Las presencias sobre el terreno también han informado de tendencias
inquietantes en los actos de intimidación y represalias que inhiben su labor. En
situaciones de conflicto, el temor a las represalias constituye un obstáculo para que las
Naciones Unidas cumplan su mandato de prestar asistencia humanitaria y proteger a
los civiles. Por ejemplo, en las comunidades, varios colegas han informado de que, al
llegar a un lugar, se encuentran con que la población local no está dispuesta a hablar o
no asiste a las reuniones programadas, para que no se la vea proporcionando
información a las Naciones Unidas. Las actuaciones no van dirigidas únicamente
contra los miembros de la comunidad, sino también contra sus representantes legales,
intermediarios, testigos e intérpretes. En el contexto del desarrollo, en muchos paí s es
se informa con frecuencia de que existe un entorno hostil para los miembros de la
comunidad que participan en proyectos relacionados con la tierra y los recursos. Los
pueblos indígenas, en particular, siguen sufriendo represalias cuando tratan de
participar en los procesos de desarrollo.
81.
También se observa en los casos denunciados a las Naciones Unidas que las
mujeres y las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexual es es tán
expuestas a barreras, amenazas y violencia motivadas por el género o la orientación
sexual. Mujeres que cooperan con las Naciones Unidas han denunciado amenazas de
violación y campañas de difamación en línea. El año pasado se denunció al menos un
caso de agresión sexual durante la privación de libertad. Mujeres y personas
lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales también han denunciado haber
sido sometidas a registros físicos y a tratos humillantes y degradantes. Las Naciones
Unidas son conscientes de que esos incidentes no se denuncian debido a los obstácul os
específicos por el género que dificultan presentar denuncias. Muchas mujeres y
personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales que se enfrentan a
represalias por su labor de defensa de derechos denuncian que han sido condenadas al
ostracismo en sus comunidades y sus familias han sido amenazadas. Las Naciones
Unidas deben hacer un mayor esfuerzo para asegurar que sus experiencias se
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GE.18-13325