A/HRC/14/19
alimentaria de la que vivían se vería comprometida si criticaban a los militares en su
testimonio ante el Relator Especial.
31.
El 18 de febrero, personal de Western Kenya Human Rights Watch (WKHRW) en
Bungoma observó la presencia de oficiales de inteligencia en las afueras de sus oficinas,
donde el Relator Especial se estaba entrevistando con víctimas y testigos. Al día siguiente,
los oficiales de inteligencia fueron vistos fuera del hotel en que estaban teniendo lugar
nuevas entrevistas.
32.
El 19 de febrero, algunos funcionarios se presentaron en casa de uno de los
representantes de WKHRW (Eliu Siyoi Tendet) y le pidieron la lista de las personas que
habían testificado ante el Relator Especial. Más tarde llegaron a su casa militares, pero el
Sr. Tendet consiguió escapar. Otro representante de WKHRW, Job Wahdalia, también
recibió llamadas de oficiales que le pidieron los nombres de las personas que habían dado
testimonio. El Sr. Wahdalia, el Sr. Tendet y Eric Wambasi de WKHRW, y Taiga Wanyanja
de la Organización de Supervivientes de la Tortura Muratikho, huyeron de la región para
ponerse a salvo. Posteriormente, los familiares y colegas de todos ellos han sido objeto de
hostigamiento para que revelen sus paraderos.
33.
Los días 1º, 2 y 4 de marzo de 2009, una semana después de concluida la visita y
cuando el Relator Especial ya había señalado la cuestión a la atención del Ministerio de
Relaciones Exteriores y el Ministerio de Estado de la Administración Provincial y la
Seguridad Interna, agentes de la policía de Kenya entraron en las oficinas de WKHRW y
pidieron al personal restante una lista de las víctimas y los testigos que habían hablado con
el Relator Especial.
34.
El 5 de marzo de 2009, dos defensores de los derechos humanos que habían estado
en contacto con el Relator Especial durante su visita, Oscar Kamau Kingara, fundador y
Jefe Ejecutivo del centro de asistencia jurídica gratuita de la Fundación Oscar, y John Paul
Oulu, su Director de comunicaciones y promoción, fueron muertos en Nairobi.
35.
Ya en su declaración ante la prensa al término de la misión, el Relator Especial
había hecho pública la intimidación de que habían sido objeto los defensores de los
derechos humanos que habían cooperado con él. Pocas horas después de la muerte del Sr.
Kingara y el Sr. Oulu, el Relator Especial emitió un comunicado de prensa. Entre otras
cosas, declaró que "dadas las circunstancias, es inevitable que las sospechas en relación con
esas muertes recaigan en la policía" y que "para que la policía de Kenya quede exonerada,
es imperativo que se convoque un equipo independiente, por ejemplo de Scotland Yard o de
la policía de Sudáfrica, para que investigue". Observó que "en Kenya no existe ninguna
unidad independiente que pueda investigar posibles faltas de conducta de la policía". El 6
de marzo de 2009, al presentar ante el Consejo de Derechos Humanos el informe del
Secretario General sobre los avances en relación con los informes y estudios para la
cooperación con los representantes de los órganos de derechos humanos de las Naciones
Unidas, la Alta Comisionada Adjunta para los Derechos Humanos se refirió oralmente a
este caso. La delegación de Kenya tomó la palabra y declaró su compromiso con los
derechos humanos y su firme empeño en cooperar con los procedimientos especiales, y
prometió investigar el asunto. Hasta la fecha no se ha facilitado información sobre esa
investigación.
36.
El 13 de marzo de 2009, el Presidente-Relator del Grupo de Trabajo sobre las
Desapariciones Forzadas o Involuntarias, el Relator Especial sobre ejecuciones
extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, el Relator Especial sobre la promoción y protección
del derecho a la libertad de opinión y de expresión y la Relatora Especial sobre la situación
de los defensores de los derechos humanos hicieron un llamamiento urgente a ese respecto.
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GE.10-13231