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personas que se entrevistaron con el Relator Especial como este acaba de mencionar.
Lamentamos profundamente esta información engañosa e inexacta y los probables
malentendidos”.
IV. Conclusiones y recomendaciones
44. El presente informe muestra que los actos de intimidación y represalia
contra personas y grupos que tratan de cooperar, cooperan o han cooperado con
las Naciones Unidas en la esfera de los derechos humanos continúan. Los tipos de
actos señalados parecen haber aumentado en variedad y gravedad con el tiempo y
las víctimas no son solo las personas o los grupos afectados sino también sus
familias, sus representantes jurídicos, las ONG y cualquiera que esté relacionado
con ellos. Esto es motivo de grave preocupación para mí y para todo el sistema de
las Naciones Unidas.
45. Examinando los casos incluidos en el presente informe y en informes
anteriores, y a pesar de que la lista no sea exhaustiva, es posible identificar varios
tipos de actos recurrentes. Revisten formas como amenazas y hostigamiento por
parte de funcionarios del gobierno, en particular mediante declaraciones
públicas, campañas de desprestigio en los medios de comunicación y vigilancia
policial, además del cierre forzado de organizaciones, incluso mediante nuevas
leyes, agresiones físicas, prohibiciones de viajar, detención y privación de libertad
arbitrarias, incluso en régimen de aislamiento e incomunicación, acusaciones y
condenas, a veces a largas penas de prisión, tortura y otros tratos o penas cru eles,
inhumanos y degradantes, incluida la violencia sexual, la denegación de acceso a
la atención médica y, lamentablemente, incluso la muerte. Estos actos no solo
demuestran un desprecio total por el funcionamiento del conjunto de las Naciones
Unidas sino que también ponen de relieve que, a pesar de los repetidos
llamamientos para que los Estados adopten medidas para poner fin a todas esas
violaciones, estas se siguen cometiendo en un clima de impunidad.
46. Mientras que incumbe en primer lugar a los Estados proteger a quienes
cooperan con las Naciones Unidas en la esfera de los derechos humanos y velar
por que puedan hacerlo con seguridad y sin impedimentos, los casos descritos en
el presente informe sugieren que a menudo los actos de intimidación y represali a
son cometidos por funcionarios gubernamentales o representantes del Estado, y
este es un hecho preocupante.
47. Reitero que cualquier acto de intimidación o represalia contra personas o
grupos por su colaboración con las Naciones Unidas, sus mecanismos y sus
representantes en la esfera de los hechos humanos es completamente inaceptable
y hay que ponerle fin de manera inmediata y sin condiciones. Los representantes
de la sociedad civil son socios indispensables para las Naciones Unidas. Cualquier
acto de intimidación o represalia contra ellos menoscaba el funcionamiento eficaz
del conjunto de las Naciones Unidas. Por consiguiente, debemos intensificar los
esfuerzos y condenar colectivamente esos actos, y tomar las medidas necesarias
para garantizar que todas las personas y grupos sin excepción puedan cooperar
libremente y en condiciones de seguridad con las Naciones Unidas, sus
mecanismos y sus representantes en la esfera de los derechos humanos.
48. Celebro las medidas tomadas por las diferentes partes de las Naciones
Unidas, en particular el Presidente del Consejo de Derechos Humanos, los
procedimientos especiales y los órganos creados en virtud de tratados de derechos
humanos, para crear medios de hacer frente al problema de las represalias de una
manera más coherente y sistemática, y los aliento a seguir coordinando sus
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